Injusticia durante la pandemia del Coronavirus para los autónomos

Estamos ante una crisis global que nos afecta a millones de personas por todo el mundo. La preocupación azota en la mente y corazón. Pero sobre todo, azota a aquellos que han perdido a sus familiares y que no han podido procesar un duelo natural ante la imposibilidad de despedirse de sus seres queridos ni haberles velado adecuadamente antes de su despedida definitiva.

Esta pandemia también azota fuertemente a todo el personal sanitario que está al pie del cañón en pleno campo de batalla contra el Coronavirus COVID-19 y que intentan salvar vidas cada día. También hay que alabar la gran labor de todas esas personas que siguen trabajando día tras día para que la sociedad tenga abastecimiento y seguridad, como los agricultores, cuerpos de seguridad del estado, farmacéuticas, personal de supermercados y un largo etcétera.

Pero también hay un sector que siente una gran injusticia laboral y la diferencia de clases durante esta pandemia. Es un sector azotado fuertemente por esta crisis de sanidad global que afecta irremediablemente a sus bolsillo y al pan de sus familias: los autónomos.

No es política, es dignidad

Es necesario remarcar que esta pandemia nos afecta a todos por igual, pero en la comparecencia del 2 de abril de 2020, Jose Luís Escrivá dijo lo siguiente:

“Los otros regímenes más pequeños han tenido caídas moderadas entre el 1 y 2l%. Los autónomos es el sector que ha sufrido menos caídas entre el 1%, unos 40.000 autónomos menos afiliados. Digo el sector de todos los regímenes donde parece que está aguantando mejor. En parte, porque hay una prestación muy importante que hemos dado para sostener la actividad en el sector de los autónomos. Quiero decir también, que cuando comparamos con el episodio del año 2008 y 2009, allí los autónomos tuvieron una caída de casi el doble que ahora. Por tanto el peso de la destrucción de empleo de autónomos en aquella ocasión fue mucho más intensa de lo que ha sido en esta ocasión que ha tenido en el sector un efecto más moderado”.

Con estas palabras parece que los autónomos están resistiendo muy bien gracias a las medidas que supuestamente el gobierno está ofreciendo a los autónomos. Pero no nos equivoquemos, que estas palabras de José Luis Escrivá están muy lejos de la realidad que millones de autónomos están viviendo en nuestro país…

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Son 40.000 familias con muchas dificultades aunque en realidad son muchos, muchos más los autónomos que se han visto en la obligación de perder su negocio o cesar la actividad. De hecho,  Pedro Sánchez reconoció que ya son 850.000 los autónomos que han pedido el cese de actividad.

Endeudar a los endeudados

Una de las apuestas del gobierno es que aquellos autónomos que hayan perdido el 75% de sus ingresos debido a la pandemia podrán cesar de su actividad y no pagar los impuestos que le corresponden (aunque es difícil poder demostrarlo para muchos). Pero la realidad es que se siguen pagando esos impuestos y que hay millones de familias que no tienen para hacerlo y no han podido pagar los impuestos mensuales ni trimestrales.  Generando deuda con Hacienda y por tanto quedando excluidos de las posibles ayudas que ofrece el Ejecutivo a las personas que cesan su actividad.

Las ayudas son 661 euros para aquellos que cotizan por la base mínima, que son la gran mayoría de autónomos, porque simplemente no pueden pagar más por los ingresos que perciben cada mes. En el mes de marzo y con miles y miles de empresas cerradas y con autónomos a ingresos 0, recaudaron nada menos que más de mil millones de euros solo por los impuestos de dicho mes. En abril es lo mismo, y los impuestos trimestrales también los han hecho y pagado… aunque no estén ingresando ni un euro.

Claro, los funcionarios y todos los ministros y diputados del gobierno siguen cobrando su sueldo al 100% y a los autónomos no se les puede “perdonar” sus impuestos de manera temporal, porque de estos impuestos sale la economía del país. Pero claro, si los autónomos caen… caerá la economía del país por completo.

Una realidad diferente a lo que se muestra

Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de ATA, lo dejó claro en una entrevista que se le realizó hace poco:  “Las ayudas no van a llegar ni al 30% de los autónomos”. Además que esa ayuda es muy escasa para las necesidades reales de este colectivo.

Está claro que estamos ante una situación difícil que nadie esperaba, pero si no se protege al colectivo de los autónomos los problemas económicos serán sublimes a corto, medio y largo plazo. Porque la sociedad intenta hacer creer que los autónomos son el burro que va detrás de la zanahoria, pero la realidad es que son el caballo que tira del carro.

Un informe elaborado por el Instituto de Empresa Familiar de Alemania dice que el 60% de las pymes y autónomos no van a aguantar tres meses en esta situación. Las ayudas pueden tardar en llegar seis meses, cuando posiblemente ya no existan ni empresas ni autónomos porque no hayan podido resistir a tener que realizar tantos pagos a ingreso 0.

Las moratorias en los pagos no pueden ser la solución en un colectivo que no tiene para pagar. Si no tiene para pagar ahora, es muy probable que tampoco tenga para dentro de unos meses. Son empresas y autónomos obligadas a cerrar para respetar el estado de alarma (y que así debe ser por responsabilidad social), pero sin ningún tipo de ayuda que les permita sobrevivir.

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Préstamos ICO, una soga al cuello

Otra solución que da el gobierno son los préstamos ICO, unos préstamos que la banca están viendo como oportunidad para exprimir aún más al autónomo necesitado. La banca abusa de las pymes y los autónomos a costa de los créditos ICO. Parece que esta situación les está yendo bien para seguir abusando y sacando dinero con intereses abusivos y “obligando” a pagar seguros de vida a precios desorbitados, cuando esto no debería ser así.

Parece que hay entidades que están pidiendo avales extra, más allá de los garantizados por el Gobierno y poniendo trabajas burocráticas. Parece que estos préstamos son una ayuda para el autónomo pero en realidad es una soga cada vez más apretada en su cuello.

Sin autónomos no hay trabajadores

Por supuesto, es necesario remarcar que si los autónomos no tienen para pagar sus propias cuentas, ¿cómo van a hacer frente al pago de sus empleados? Es un sinsentido que muchos están sufriendo en sus carnes. Además de la preocupación por la salud pública, se suma el malestar de no saber qué va a pasar el siguiente mes, aunque por ley tengan que seguir pagando, teniendo ingresos 0 y sin ayudas reales que les lleguen.

María Jesús Montero se quejaba de que el virus no avisó y que llegó de manera improvisada… Aunque en realidad China e Italia nos avisaron con tiempo… Y aún y así se aprobaron manifestaciones masivas en nuestro país. Las medidas que se tomen deben ser para poder proteger a todo el conjunto de la población y no solo para las clases más pudientes o para garantizar solo los sueldos y dietas de los funcionarios o dirigentes del Estado…

En realidad, el autónomo es el sector más perjudicado en esta crisis pandémica causada por el Coronavirus (COVD-19). La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha criticado a la “minoría irresponsable” de empresarios que, con un “comportamiento socialmente inaceptable”, opta por el despido en lugar de otras fórmulas para afrontar la crisis por la emergencia del coronavirus. Según ella dice: “No es el momento de despedir, sino de aguantar, y el Estado hará todo lo que esté en su mano para ayudar a que empresas y trabajadores aguanten” y ha asegurado que no piensa “tolerar que una minoría irresponsable aproveche esta pandemia para frustrar los esfuerzos” del Ejecutivo.

Pero la realidad del autónomo y de las pymes es que si no pueden pagar todos los gastos que tienen mensuales, no pueden pagar a sus empleados. Si no tienen ingresos tampoco pueden vivir decentemente y no reciben ninguna ayuda real que les permita salir de este profundo bache en el que se encuentran. Los autónomos  y empresarios sienten que están en una trampa mortal.

Con los ERTES y las grandes compañías se han dado cuenta y están dando marcha atrás. Dando prestamos ICO  (a quienes puedan acogerse a ellos, puesto que unos de los requisitos es no estar en el listado de morosidad con anterioridad al 31/12) por lo que +65% de los españoles no se pueden acoger… Volver a trabajar en los sectores no esenciales en mitad de una pandemia tampoco debería ser la solución por el peligro hacia la salud pública que eso supone.

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El despertar de los autónomos

Muchos autónomos tienen trabajadores por los que también sufren pero no tienen la oportunidad de poder garantizar esos puestos de trabajo, porque ellos, los empresarios y autónomos se sienten abandonados por el Estado en esta crisis que a todos nos afecta de una manera u otra. Las deudas aumentan y las ayudas no llegan, y esto no es política. Es dignidad.

Hay asociaciones de autónomos en las que se pueden ver el descontento del sector y cómo comienzan a estar más unidos que nunca, porque todos, se sienten igual de abandonados. Asociaciones como “AUPA” (Autónomos Unidos para Actuar) o nuevas iniciativas para tener un apoyo real desde el congreso como: “Autónomos en el Congreso” o “Impulsa” son ejemplos de cómo los autónomos quieren mostrar todo su peso en la sociedad.

Mª José Roldán Prieto